COVID-19 Y EL TRABAJO COLABORATIVO



El profesor de tecnología Miguel Angel López creó una red de trabajo colaborativo capaz de fabricar miles de máscaras de protección para ser distribuidas en diversos centros sanitarios de España. ¿Cómo funciona esta red de colaboración? Tras realizar el diseño de la máscara de acetato (la cual puede ser fabricada fácilmente con impresoras 3D), Miguel compartió el archivo de “impresión” a través de internet e hizo un llamado a las instituciones y a la población para sumarse a esta iniciativa. “Necesitamos gente que quiera ponerse a imprimir” fue la convocatoria. Setenta personas se sumaron al proyecto inmediatamente, logrando fabricar y distribuir un millar de máscaras en un par de días. ¿Qué se necesita?: impresoras 3D, acetato (materia prima para la fabricación), gente y ante todo … voluntad. La idea principal es replicar esta misma fórmula por toda España para que las personas e instituciones que cuenten con impresoras 3D, descarguen el archivo publicado libremente en internet y se pongan a imprimir máscaras para distribuirlas en los centros de salud.

Este tipo de iniciativas nos pone a reflexionar acerca de los alcances del trabajo colaborativo el cual está basado en los principios filosóficos del bien común y del altruismo. ¿Quién no recuerda aquello de lo que fuimos capaces de hacer los mexicanos tras el sismo del 19 de septiembre? Arquitectos, obreros, repartidores, taxistas, médicos, secretarias, ingenieros, la señora de los tamales … todos pusimos nuestro granito de arena para reconstruir a México. Y la pregunta es: ¿qué vamos a hacer como sociedad civil para sortear al Covid-19?. Tenemos una gran oportunidad para organizarnos en grupos de personas dispuestas a colaborar con ideas, conocimientos y recursos para enfrentar no solo al COVID-19 sino también lo que vendrá después de este. ¡Formemos redes de trabajo colaborativo!

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